El ocaso de una licencia


Levantarse para ir a trabajar en las oficinas centrales de la propiedad mexicana más hot de México por el 2006, jamás fue un problema. Acudía ahí con gusto, porque era para mí, como llevar a un niño a escoger los juguetes que le va a pedir a Santa unas semanas antes de navidad. Hubo muchos días en los que regresé a casa pensando… “El día estuvo increíble, se acabó en un abrir y cerrar de ojos, me divertí horrores y lo que es mejor ¡me pagan por hacer esto!”. Con lo anterior no quiero decir que todos los estudios que tienen una propiedad reúnen las características de la empresa que llegó a ser Gusanito.com en sus buenos momentos, pero yo no me puedo quejar. Incluso sé que hay gente que tan sólo con escuchar el nombre de la empresa puede llegar a sentir odio, rencor y no sé qué tantas cochinadas más, pero repito, aunque no todo era miel sobre hojuelas (al final no lo fue) el 85% de mi estadía ahí fue muy disfrutable. No le demos más lecturas al asunto para no meternos en camisa de once varas de la que luego sea difícil salir. Dejemos el tema sin mancha, que así es como quiero recordarlo yo.

 En fin. La parte triste de una propiedad o licencia como muchas que ha habido en el mercado, es ver su ocaso o decadencia. Y es que aunque se trate de una licencia clásica que tenga más de 50 años en el mercado, puede llegar a haber momentos en los que prácticamente tendríamos que declararla extinta, por las casi nulas probabilidades de encontrar algo de ella en el mercado o bien, encontrarla en lugares que en otro momento serían impensables, tales como un shampoo para piojos, un jabón para perros o en artículos de las tiendas de sólo un precio. Pero así es la cosa. Lo que en algún momento pudo significar estar en los cuernos de la luna, cerrar deals millonarios y darse un montón de “lujitos”, el día de mañana, con tu resignación o sin ella, empieza a ser como un viejo al que le fallan muchas cosas, al que le arreglas aquí, le arreglas allá, le pones una cadera de titanio o le compras el mejor bastón para que se apoye, pero simple y sencillamente ya no es lo mismo. Es así que el empresario, quiera o no quiera a su propiedad (porque hay que ser claros, hay empresarios que AMAN su propiedad y hay otros que sólo están esperando que se muera para seguir a otra cosa) tendrá que pararse por un lado de ella e ir viendo como poco a poco se va muriendo, se va extinguiendo, va perdiendo fuerza, se va tornando gris, se diluye y finalmente se queda en animación suspendida sólo hasta que el último contrato firmado tiene vigencia y finalmente, hay que guardar todo lo que se ha construido de ella en un cajón, del que seguramente no volverá a salir sino hasta dentro de 2 o 3 generaciones más adelante. (recordemos que todo esto es cíclico).

Desde mi punto de vista, las propiedades deberían de guardar su honor y su decoro antes de desaparecer de los anaqueles de las tiendas comerciales. No deberían de cerrarse “esos últimos Deals” “El último estirón” antes de los estertores de la muerte. Me parece que eso es humillante para la propiedad, que una vez brilló y ahora se despide revolcada en el lodo, asociada con empresas de baja calidad y calaña, haciendo que lo que alguna vez significó para los consumidores “se manche” por la desmedida ambición del empresario por sacarle hasta la última gota de jugo. Pero cada quien sabe su cuento. Conozco licencias en las que la empresa que las creó ya no existe y los ahora exsocios están peleados, pero la propiedad aún está en el mercado, porque no les importó la magia, no les importó el sueño, para ellos simplemente es un negocio…y está bien, pero es la clase de cosas que se nota. Cuando no hay un amor, un trabajo, una pasión y una entrega en el desarrollo de la propiedad, es mucho más fácil verla morir, pero cuando una persona, un grupo de personas, amigos o no, han apostado gran parte de su tiempo y su talento en la construcción de una propiedad redondita, eso, es una chulada que hace que la propiedad sea mucho más especial y la gente lo percibe.

¿Será por eso que me llena de nostalgia, melancolía y tristeza ver a los personajes que alguna vez estuvieron en lo más alto estar a punto de partir? Nadie sabe lo que le depara el destino, pero lo digo siempre. Si tu tienes una propiedad de personajes y los vas a comercializar en productos (una licencia pues) tienes que saber que desde el día 01, lo más probable es que no llegues al día 3650 y que en el inter tienes que dejar el alma “en la cancha” para pdoer desarrollar el mejor programa de licencia posible. No hay segundas vueltas; en la mayor parte de las ocasiones no hay margen de error y todo lo que dejes pendiente, así se va a aquedar. ¿No está cañón? Me parece que una vez que lanzas una propiedad al mercado, ya no hay vuelta a tras, se trata de echar toda la carne al asador…¿Lo haces o no lo haces? Si te quedas a medios chiles, jamás serás capaz de sentir la magia y tu iniciativa se quedará ahí como cualquier otra en el mercado, sin que exista todo lo que te he contado el día de hoy.
Espero que alguien del otro lado de la pantalla también haya tenido la oportunidad de experimentar esa sensación, que me parece que muy pocas personas valoran y atesoran como yo, pero que sin duda es el invaluable material con el que están hechos los sueños.

Gracias por acompañarme una semana más en este viaje por el mundo de las licencias en México, a través del cual expreso todo lo que para mi, en mi experiencia ha significado formar parte de esta apasionante y muy cerrada industria. Hasta la próxima oportunidad que tengamos de encontrarnos.




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